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©2003 |
Fuego nevado lo que no se ve, también existe
D.M.
El cruzar figuras de Daniel Martucci, sus poemas a pulsión fatiga escalan cortocircuitos inesperados. Tonos esculpidos a despellejo, nada pour le galery. Estamos ante un filósofo travestido, con artilugios para agujerear perplejidades a fondo blanco más media sonrisa tetrabrik. … Un texto es un mecanismo perezoso, vive de la plusvalía que el lector incorpore, pide despliegues. Martucci juega a resistirse en la entrega mientras confiesa vivir en el único satélite de la tierra. Su sabiduría de sobremesa convida al pacto de mascar palabras caracoleando muerte. Tiempo y letra copulan, escribe lo que piensa en forma de espectáculo, alcanza el reino del instante incluso bajo sordina. Estoy en la luna, hecho un objeto entre otros ya que Al renegar del dogma “Somos hablados”, corrompe el lenguaje mediane complejas torsiones a contrapelo del supuesto correcto decir. Textos abiertos a innumerables lecturas, capaces de generar un plus infinito de asombro. pico de piojos en el set Sus disparos de letras arrebolan sentidos, un tarareo poético hacia ojos deseantes con vibrato joyceano, lengua fantástica permeable a pasiones inéditas. Liliana Heer
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