Liliana Heer

Poetas

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©2003
Liliana Heer

 

 

 

Fuego nevado

lo que no se ve, también existe
D.M.

El cruzar figuras de Daniel Martucci, sus poemas a pulsión fatiga escalan cortocircuitos inesperados. Tonos esculpidos a despellejo, nada pour le galery. Estamos ante un filósofo travestido, con artilugios para agujerear perplejidades a fondo blanco más media sonrisa tetrabrik.


como cocodrilos soñando en el barro
a lomos de la muerte
a horcajadas setas, albornoces
la quijada disuelta de vidrio
y yo a la muerte
con los estigmas pululando
cabeza cortada
que no deja de parlar
cabeza suelta cuerpo deshilachado
drogas como alisios
¿qué se lleva ese viento?

Un texto es un mecanismo perezoso, vive de la plusvalía que el lector incorpore, pide despliegues. Martucci juega a resistirse en la entrega mientras confiesa vivir en el único satélite de la tierra. Su sabiduría de sobremesa convida al pacto de mascar palabras caracoleando muerte. Tiempo y letra copulan, escribe lo que piensa en forma de espectáculo, alcanza el reino del instante incluso bajo sordina.

Estoy en la luna, hecho un objeto entre otros ya que
como se puede observar, aquí no hay vida.
Puedes llamarnos sueño, espectro o imagen
en mares de nada flotamos las cosas perdidas
moramos o morimos en piélagos de seco fluir.

Al renegar del dogma “Somos hablados”, corrompe el lenguaje mediane complejas torsiones a contrapelo del supuesto correcto decir. Textos abiertos a innumerables lecturas, capaces de generar un plus infinito de asombro.
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          pico de piojos en el set
         maquillaje musical de strass
                       donde importan
              los bledos          las luces
                         limadas a plajio y deleite
                                   del pallazo amor…

Sus disparos de letras arrebolan sentidos, un tarareo poético hacia ojos deseantes con vibrato joyceano, lengua fantástica permeable a pasiones inéditas.

Liliana Heer