Liliana Heer
Artes combinadas


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©2003
Liliana Heer

 

 

Compilado: 20 escritoras argentinas responden una misma pregunta en este compilado propuesto y organizado por Rolando Revagliatti

 

 

1) ¿En los universos de qué artistas te agradaría perderte (o encontrarte)?
     
Me gustaría formar parte del streams of consciousness de Joyce, esa inquietante deriva potente en escenas cotidianas con personajes inolvidables. Amalia Popper, Molly Bloom, Anna Livia Plurabelle, verdaderos paradigmas que responden a la pregunta de Freud: Qué quiere una mujer. En ese universo, ellas son descubiertas mientras él escribe, recuerda momentos, otorga voces; las siente palpitar como si diera a luz y al mismo tiempo esa luz lo cegara.
     
Tal vez, quiero ser un doble de Buck Mulligan, estar en Ulises desde el primer párrafo. Él abre la novela con su irreverente Introito ad altare Dei, bendiciendo el horizonte. Una apertura teatral, plena de ocurrencias irónicas. Es capaz de burlarse con soltura de una variedad de temas “serios” y sobre todo de sí mismo. ¿Un guiño hacia Falstaff?
     
Acaso prefiera ser una luciérnaga en el capítulo 17, cuando Bloom y Stephen – el duunvirato- caminan por las calles de Dublín con el recurso de preguntar y responder. Una voz en tercera propicia el inolvidable diálogo entre ellos: música, literatura, París, amistad, credos, prostitución, salud, naturaleza.
     
También, sería divertido habitar el cosmos poético de Mario Trejo. Descubrir sensaciones desconcertantes, saltos, pasajes al sonido. Ese vigor expansivo capaz de arrasar territorios del orden enunciando lo impronunciable.
     
Avanzar en una cabalgata infinita, ser parodiada en la cámara lúcida de una postura crítica. Trejo, personalmente y en sus escritos, poseía una sintaxis dispuesta a patear cualquier pesadilla. Tal vez, el principio más poderoso de su estrategia sea despertar estruendos.

2) O bien, ¿a qué artistas hubieras elegido o elegirías para que te incluyeran en cuáles de sus obras como personaje o de algún otro modo?
    
Una pregunta excelente disparadora de efectos espejo. Acerca de “los universos y personajes elegidos”, creo haberme referido.
     
Con otras lecturas, mis preferencias fueron sufriendo mutaciones. Recuerdo obras, autores, tramas alucinantes carentes de bella sintaxis; puedo afirmar que permanecen en mí sin intención de releerlas.
     
Otros libros, a los cuales acudo con relativa frecuencia, genialmente escritos con argumentos singulares, no me instan a formar parte por variopintas razones. Entre otros autores, Faulkner, Alejandra Pizarnik, Herta Müller, Rilke, Marguerite Duras, Handke, Angélica Gorodischer, Murena, Borges, Libertad Demitrópulos, Benjamin, Kurosawa, Gombrowicz...
     
Me resulta complejo tratar de incorporarme en uno u otro elenco, incluso cuando los considere valiosos o envidie la inmensa capacidad narrativa.


3) La extiendo a otras escritoras argentinas.

Varias veces imagino ser alguien en un libro de Ana Arzoumanian. Ella dota de materialidad a los personajes, sentimos sus entrañas en un infinito violento ritmo transformante.
     
La poesía, las novelas, los ensayos, poseen el talento de enfrentarnos a ignorados devenires por su letra sin mordazas. Sofoca el aliento, exprime el valor del sentido como si el fin del secreto llamara a sus puertas seguro de ser oído. Lo privado se vuelve político, la historia es pasada y presente.
   
El matar de cada día, el morir una vez más. Tensión. Lujuria. Ternura. Juana la loca vive entre nosotros, los jazmines ausentes en New York reverberan en nuestras neuronas cuando el caleidoscopio se detiene en la frase “soy armenia”.
     
Y más, ascender, cruzar, excavar. Si Milena viviera, le escribiría cartas a ella; si Kafka viviera, espiaría esas cartas rogándole que se las envíe a él para leerlas primero.