Liliana Heer

Travesía autobiográfica

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©2003
Liliana Heer

 

 

Nací en Esperanza (Provincia de Santa Fe, República Argentina), una colonia agrícola fundada a mediados del Siglo XIX por suizos alemanes y franceses convencidos de su “función civilizadora”. Algo de “colonia penitenciaria” tenía esa extraña población. Disciplina y rigor eran los tonos que imperaban, matizados por festividades en las que el delirio voluntarista y los brindis engrandecían aún más el valor de ser “inmigrantes puros”. Yo veía a esa gente con el asombro que se experimenta ante un circo de gigantes. Ellos representaban un personaje hasta cuando se mordían la lengua. Como si todo hubiera sido público y en el rincón privado las máscaras se hubiesen fundido a la piel. Me resultó muy difícil crecer entre semejantes modelos. Primaba el estoicismo. No había palabras para lo subjetivo, y como no había palabras, proliferaban los síntomas.

Atraída por lo vulnerable, recuerdo que en la segunda infancia adopté la costumbre de escribir cartas para socorrer a mis amigos en situaciones conflictivas. Era para mí indistinto si se trataba de un hombre o de una mujer; como una especie de Cyrano travestible, ejercía con placer el rol de auxiliar sentimental. Ese carozo de vocación se desplazó al afán detectivesco de entender algunas claves del funcionamiento humano. Tempranamente aprendí que los hechos pueden ser objeto de varias lecturas. Así como Akutagawa confiere a cada uno de los personajes de Rashomon un relato distinto del crimen, comprobé que una misma situación traumática podía ser vivenciada de manera diferente. No obstante, un crimen es un crimen y aun dialectizada la historia, algo de la soledad del cadáver permanece vivo en el espectador.

Mi meta era descubrir los móviles que conducen a perder la razón y la travesía para volver a recobrarla; indagar las contradicciones entre lo público y lo privado, los entretelones de violencia, autoritarismo, arbitrariedad e intolerancia que albergan algunos sujetos. Laberintos de pathos.

Desde entonces estoy narrando el arco iris del malestar, con una economía de lenguaje que instrumenta diversos géneros literarios. Sin duda, la realidad argentina multiplicó mi “colonia” personal. En ese clima escribí los relatos que integran Dejarse Llevar, libro que salió publicado en 1980.

En 1984 recibí por la novela Bloyd el Premio Boris Vian, y a partir de ese momento formo parte del jurado. Leer a mis contemporáneos y compartir con ellos encuentros y reflexiones me ha proporcionado un invalorable enriquecimiento. Quisiera destacar especialmente la importancia de esta distinción. El Boris Vian fue creado durante la dictadura militar como una forma de resistencia y oposición a las designaciones oficiales. El rasgo que lo caracteriza es el elogio al artesanado del estilo.

En 1988 salió publicada mi segunda novela: La Tercera Mitad, una  teoría de la devastación concebida en cuatro movimientos con los ritmos de “La Misa en Si” de Bach.

Gracias a mi especial empatía hacia lo subjetivo, he creado a lo largo de los años una galería de personajes con notoria pregnancia y desprejuicio, más cercanos a lo que se tiende a ocultar que a los dictados de las convenciones.

El anhelo de hacer un cruce con otras lenguas me condujo a la trama lingüística y filológica de Joyce. Giacomo. El texto secreto de Joyce, ficción crítica, es el nombre del libro que escribí en coautoría con J. C. Martini Real, publicado en 1992 y reeditado, con una versión más completa de las notas y la traducción del texto original, en 1997. Esta publicación me permitió conocer a varios especialistas en Joyce, recorrer algunas ciudades del exilio joyceano y  participar en charlas y congresos en París, Zurich, Trieste y Dublín. Inolvidable el bautismo, la presentación del libro en Nueva York, en La Sociedad de las Américas, en febrero de 1993.

Los viajes provocaron también cambios en mi estilo. La confrontación con la sintaxis inglesa, el manejo de registros humorísticos, y el progresivo acercamiento al arte cinematográfico me situaron en una postura de mayor libertad narrativa. Lo visual fue ganando terreno. No sólo las vivencias, las palabras y las ideas sino también las imágenes empezaron a proliferar al servicio del relato. Frescos de Amor, Verano y Ángeles de vidrio son un intento de narrar el presente obra de perpetuo de una memoria sin sutura. La herida se abre y se cierra para evitar la cicatriz.

En los últimos libros, una nueva inquietud fue creciendo en mí, específicamente a partir del relato poético Verano Rojo y de la nouvelle Repetir la cacería. En esos textos sentí la necesidad de quebrar los espacios indeterminados en los que mis personajes solían moverse y situar los hechos en Argentina.

En la novela, Pretexto Mozart, Alción Editora, 2004, con el carácter de un verdadero desafío, pude recobrar a través de fuentes objetivas, unidas a lo más arcaico de mis recuerdos, la atmósfera de mediados de siglo de un pueblo de la provincia de Santa Fe en el que funcionaba un psiquiátrico de puertas abiertas. En Pretexto Mozart la dimensión nacional predomina, es un ir y venir entre el universo urbano y el rural. Hay secuencias que plantean la realidad política como el aliento de los personajes.

Ex crituras profanas, publicado por Editorial Fundación Ross, (Rosario, 2007) pertenece a la colección Semillas de Eva dirigida por Gloria Lenardón. Se trata de una intervención antológica sobre textos éditos e inéditos, bajo la lógica estructural de El Antiguo Testamento.

Neón fue publicado por Paradiso Ediciones (Buenos Aires, 2007). Una novela con pocos personajes, dos hombres y una mujer. “Hacer de tres, no un cuarto sonido, sino un astro”, sostenía el abate Vogler. El escenario es una penitenciaría, la tortura se ejerce en el lenguaje. Escasas palabras, blancos netos, vigilancia, control, sustracción y al mismo tiempo desmesura. Una novela en la que los límites genéricos piden a gritos quitarse de encima las vestiduras del Bildungsroman. Tan próxima a la poesía como a la imagen cinematográfica y a las performances.

Inventar no es mentir, dice Nicole, protagonista de El sol después, libro publicado por Paradiso Ediciones (Buenos Aires, 2010). Un hombre y una mujer viajan, atraviesan numerosos circuitos privilegiando la vocación de elegir. “Signos de amor” tituló Jorge Monteleone las Apostillas que acompañan a esta novela situada en la vieja Yugoslavia. El sol después fue traducida al serbio por Branko Ándjic y publicada por la editorial Ágora (Serbia, 2010).

En marzo de 2011, Paradiso Ediciones publicó la novela Hamlet & Hamletcon ilustraciones de Miguel Rep. Se trata del ajuste de cuentas de un hijo con su padre. Elsinor, siglo XXI. Los nueve capítulos evocan las diferentes versiones que Shakespeare inspiró y en la tensión de ese recorrido crean una lectura inédita. Mi anhelo era escribir una novela ágape en la que teatro, cine, artes plásticas, psicoanálisis y filosofía ingresaran sin codeos y encontré en Hamlet un resorte para torcer el cuello al cisne de las convenciones literarias. Hamlet & Hamlet fue  traducida al portugués por Olga Savary y publicada en la Editorial Ibis Libros, Río de Janeiro, Brasil, 2014.

En julio de 2014 Paradiso Ediciones publicó Macedonio Para empezar aplaudiendo. Una obra de teatro con dibujos de Vanina Muraro y veinticinco prólogos de los siguientes autores: Horacio González; Ana Arzoumanian; Martín Alomo; Américo Cristófalo; Silvia Hopenhayn; Gabriel Sada; Noé Jitrik; Amalia Sato; Germán Gárgano; Roberto Retamoso; Arturo Frydman; María Pía López; Laura Klein; Jorge Dubatti; Daniel Attala; Alicia Borinsky; Anahí Mallol; Mónica Bueno; Susana Szwarc; Guillermo Saavedra; Roberto Ferro Nicolás Peyceré; Esther Andradi; Tununa Mercado; Miguel Espejo.

Antes de cerrar esta breve crónica, quiero referirme a mi actividad en la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA), en la que desempeñé el cargo de Secretaria General durante el período 2001-2003. Mi función estuvo cifrada básicamente en los siguientes planos: coordinar la comisión de Derechos Humanos dedicada a la búsqueda, recopilación y selección de material publicado en Palabra Viva, Textos de escritoras y escritores desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado 1974/ 1983; organizar el ciclo A río revuelto, instantáneas de la realidad (ponencias, testimonios y lecturas en momentos de crisis).

A partir de 2002, dirijo con Arturo Frydman las Autopistas de la palabra -Jornadas de Literatura y Psicoanálisis- realizadas en la Biblioteca Nacional. El tema de las Primeras Jornadas fue "Crisis e identidad. Sobredeterminación, ley, alianza". En 2005, las Segundas Jornadas fueron acerca de "El legado / lo nuevo: cruces - duelos – desafíos". Las Terceras Jornadas de Literatura y Psicoanálisis, realizadas en junio de 2007, se centraron alrededor de "Las parejas, el eros y el poder. Desvíos, encuentros y pasiones". En septiembre de 2010 tuvieron lugar las Cuartas Jornadas bajo la consigna "Lo siempre nuevo. Imposibilidades, conflictos, creaciones". Las Quintas Jornadas se desarrollaron en abril de 2012 y estuvieron centradas en “Las series del acontecimiento Malvinas - Agujeros en el tiempo. Las Sextas Jornadas, septiembre de 2014, versaron sobre “La frontera. El antes y el después.  Mitos, quiebres, el folletín de los argentinos”.